Archivos para abril, 2009

 

foto merak

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La noche del sábado me la pasé entre el aquí despierto y el allá dormido. Hay susurros que evocan nostalgia y viento que moldea la ventana. Ráfagas fuertes que rasgan las persianas como Gary Moore rasga su guitarra. Viento que abre camino en el desértico silencio. Hay sueños devorando suspiros, y un frío invernal consumiéndose inexorablemente. La lluvia me adormece la conciencia como un tic-tac desgarrado…

 

foto teresa

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El viernes por la mañana salí a entrenar, me tropecé con la línea azul y la seguí cerca de 10 kilómetros. Ese viernes hace buen tiempo, y aunque los servicios meteorológicos nos han avisado de la que nos espera el domingo, ver ese sol y aquella temperatura, hace que dude de los pronósticos. Ducha y desayuno. Dos tostadas con mermelada, queso con miel, tazón de leche con cereales, zumo y un par de lonchas de jamón. Después, me olvido de la carrera hasta el sábado que aparecen Sergio y Pedro, y quedamos para comer en un italiano.

 

foto teresa

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Ahora ya no llueve, pero la oscuridad forma siluetas en la contraventana difíciles de explicar. Aún las gotas de agua resbalan como migajas de luna errática. Me duermo, pero no sé cuándo, y es entonces cuando aparece el sueño… Ya he terminado la carrera. Yo tengo la sensación de no haber corrido, pero ya he terminado. Los corredores nos agolpamos junto a una mesa en fila india esperando a que nos den una papeleta con el tiempo que hemos hecho (cosas de los sueños). Me toca a mi. Estoy nervioso. El chico rubio de ojos saltones me mira y me dice: “enhorabuena, una hora, veintidós minutos y cuarenta y cinco segundos”. Yo no me conforme y me sublevo, y justo cuando le voy a cantar las cuarenta al rubito… me despierto. Era evidente que ni en sueños me hubiera conformado con ese tiempo final.

 

foto teresa

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Hace seis grados junto a la Plaza de España que es donde dan la salida. Yo estoy a punto del colapso térmico. Cierzo con rachas fuertes, pero no llueve, aunque como Pedro, prefiero la lluvia al viento. Salgo rápido pero no voy forzado. Pienso en el sueño y en ese 1h 22′ 45″. Pronto nos juntamos un grupo de unos quince que poco a poco se va disgregando. En el kilómetro diez marco unos 37:40 aproximadamente. Del grupo diez se han ido hacia adelante y cinco nos hemos quedado un poco más atrás, que a la postre seremos compañeros de viaje casi hasta el final. La carrera es rápida, el asfalto casi perfecto, la mayoría de las calles anchas; pero el viento en ocasiones es terrible. Veo como tira varias vallas, cómo las chicas y chicos de la organización luchan contra ellas para que no se desarme toda la fila metálica. Los peores kilómetros están entre el ocho y nueve y entre el dieciocho y el diecinueve (esto es porque son dos vueltas), que es donde el viento sopla completamente de cara y hace que tu ritmo baje cerca de medio minuto el kilómetro. Sigo pensando en el tiempo del sueño. Del grupo de cinco ya quedamos cuatro en el kilómetro diecisiete, en el diecinueve tres, y en el veinte decido quemar todas las naves y me voy solo. Cuando entro en meta mi crono marca 1h 20′ y pico, pero el de la organización 1h 21′ 04″ que será con el tiempo que me quedaré (y no ese 1h 22′ 45″). Espero a que lleguen Pedro y Sergio, y aunque no han podido cumplir sus objetivos, pienso que han hecho una carrera muy buena.

Gracias Pedro, Sergio. Gracias Teresa, Pablo.

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foto teresa

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Hacía varios años que no corría la media de Medina del Campo, y creo que es de las pocas, por lo menos por esta zona, que es gratis. Y como cualquier excusa es buena, allí nos juntamos el Peru (Julián), Mayayo (Sergio) y yo. La idea para Sergio era acercarse al 1:30 que le diera el pase automático a NY. El mío entrenar al ritmo que queria Sergio, y el de Julian, acabar para después poderse tomar unas cervecitas… Al final no pudo ser, lo de Sergio, que lo de las cervecitas sí. Por doscientos segundos, Sergio se quedó al borde de lo planeado (ya miraremos cómo hacemos lo de NY). Por mi parte me encontré muy bien, y por más que tanto Julián como Sergio insistieron desde el km 10 que me fuera, yo no forcé ni un ápice, terminando en 159 pulsaciones de media. Si llegamos a tardar cinco minutos más, nos cae la del pulpo, ¡qué manera de llover! Es ahora cuando estoy apunto de terminar esta mini temporada de asfalto, lo planificado era hacer la media de Zaragoza el próximo 26 de Abril y el maratón de Praga el 10 de Mayo, y que esto sirviera como excusa para coger un poco de velocidad de cara a la Transalpine. Después del 10 de Mayo, cambiaré los entrenamientos radicalmente, pero eso ya lo contaré.

tuve que correr

http://www.goear.com/files/sst4/d3291242833d09dc1215760b0b04934d.mp3″

Base Training

Publicado: abril 8, 2009 en entrenamientos

Base Training, es una de las posibles opciones que puedo elegir dentro del programa de control de entrenamientos que tengo instalado en mi ordenador, el problema es que siempre elijo “Base Training”, así que el entrenamiento del sábado 4 fue eso, un “Base Training”. La idea era quedar por la mañana con Peru y con Gorriti para hacer 30kms a ritmo tranqui, a unos 5 el km, pero cual fue mi sorpresa que el viernes por la mañana descubrí que me sería imposible pues tenía que trabajar. Reorganicé todos mis esquemas, me leí la página del Maratón des Sables que acababa de terminar para cargarme las pilas y decidí salir ese sábado pero por la tarde a hacerme yo solito esos 30kms. Bueno, no tan solo, porque conseguí engañar a Teresa para que me acompañara con la bici. Ella y los 27º a las cuatro de la tarde. Al final me salieron a 4:45, un poco más rápido de lo pensado, pero es lo que tiene salir solo, que te lías, te lías…

Ps.- Desde aquí mi enhorabuena a todos lo que participaron en el Maratón des Sables 2009, pero en especial a Robert y su maravilloso 124 puesto, y sobretodo a Emilio, con su 31 posición y ese carro lleno de pasta para esos niños de Burgos. Abrazos a todos.

Olaf el vikingo

http://www.goear.com/files/sst4/548f5ca6e821d2eb56c4caf4403de6ea.mp3″

Vig-Bay 2009. El retorno

Publicado: abril 1, 2009 en carreras, vig bay

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Hay mar, hay viento, hay sol, hay corazones, hay arena… Caminos que se cruzan, serpientes enroscadas, empalagos de sudor.
Perdona por no perdonarte, por salir a hacer una cosa y terminar haciendo otra… Pero me arrancaste los temores casi con la misma boca que me besaste. Me pongo atrás, he decidido salir despacio, esto sólo es un entrenamiento.
Se da una vuelta por Samil, casi cinco kilómetros. Aquí la gente te hace sentir tú y a la vez yo mientras avanzas por el cemento cotidiano. Desde aquí comienzan tres o cuatro subidas de un total de dos kilómetros y medio. La primera me asfixia, la segunda me ahoga… vamos Miguel, y tú eres el que va a hacer la Transalpine??? Cuando salgo de esas cuestas me doy cuenta de que voy a cuatro justos, así que decido mantener ese ritmo hasta donde llegue, creo que seis semanas de entrenamiento no me darán para los veintiún kilómetros a ese ritmo, pero en fin… a ver hasta dónde llego.
Veo el mar a mi derecha, así avanza la carrera, así avanza la línea del tiempo. Desde que se entra en el Concello de Nigrán, el recorrido es favorable, si a seguir manteniendo un ritmo se le puede llamar favorable… Cerca del kilómetro trece está la bajada a la playa de América, aquí sí, aquí es una bajada pronunciada que no dudo en atacar, no desesperadamente, pero sí con todo el interés necesario para durante ese kilómtro bajar de 3:30. Desde aquí a meta es todo llano y pienso que es el momento, de si mis piernas me lo permiten, de mantener el ritmo o incluso aumentarlo. Lo aumento. Quiero extirpar la duda. Me encuentro bien. Entro en el Concello de Baiona, quedan poco más de tres kilómetros. La recta de llegada es interminable. Siento las miradas, los ojos de otros que son míos, los gritos…
Según mi crono mejoro mi mejor registro, según el de la organización, me quedo a pocos segundos, da igual, espero que en Zaragoza no se me plantee esa duda.Lo importante es que he vuelto.
Gracias a Carmen, María y Quique. Por todo.