Donde nos llevó la imaginación 2

Publicado: junio 12, 2009 en antonio vega, varios
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comentarios
  1. sylvie dice:

    Gracias por este video, Miguel.

    Desde hace mucho tiempo, precisamente ésta ha sido mi canción preferida de Antonio. Es preciosa la letra…y más aún escucharle a él cantarla.

    besos.

  2. Maria y Quique dice:

    Maravillosa musica y letra,que compartes con nosotros.Sentimientos y muchos momentos vividos llenos de alegrias y tristezas.
    Gracias por compartirlos con nosotros.La palabra genio creo que se queda corta.
    Muchos besos desde esta orilla

  3. KAREM dice:

    TREN LITERA
    Cuando aún no son las cuatro de la mañana, el frágil sueño de Aldo se ve roto por un extraño y frío ruido metálico. Enciende un rato la luz y el silencio vuelve a brillar. Todavía con los ojos pegados deja escapar una leve e improvisada sonrisa, detrás de la cual se encuentra el pleno sentido de un mundo de timbres, tonos y armónicos mezclados entre montones de cables liados por el suelo junto al título de canciones y letras, en un irracional anacronismo.
    En este momento Aldo recupera el sueño y la caricatura de un local de ensayo, aparece ante él de forma grotesca, contorneándose las líneas rectas, redondeándose las esquinas y en la inquietud de su sueño todo cobra un ligero movimiento de vaivén. Como en la salida de un túnel, reviven la luz, los colores
    y el pasar del tiempo, en forma de monótonos postes de alta tensión, como segundos acelerados e inexorablemente ciertos. Más allá del tiempo, las imágenes, furtivas aquí y estáticas allí, se traducen en palabras y frases ordenadas, componiendo un mundo onírico excitante, cálido y calmo.

    Entre los árboles
    nadie le acompaña pero no está solo.
    En la carretera
    todos le acompañan y se siente solo
    y en medio, un descampado
    donde nadie le acompaña y está solo.
    No ha de doler la picadura de la avispa
    sino molestar.
    No ha de molestar la picadura de la abeja
    sino ser la advertencia a un mal gesto.
    Tiempo quieto, horas tranquilas
    líneas rectas de horizontes, campos.
    Historias propias de un día
    de otro día originales.
    Una imagen cautiva en un puño cerrado
    cogida al vuelo y por los pelos.
    Los pelos enredados entre los dedos.
    O el escalofrío de los dedos entre los pelos.
    Mano inquieta sin guante
    en un bolsillo lleno de bruma
    de un pantalón, casi hasta el nudo
    que cayó desde la garganta
    pero al que nunca dio la patada definitiva.
    Esto, lejos de parecer trágico
    no es, sino la parte de abajo
    de un traje encajado
    a medida de unos gestos
    y de una forma de hombros.

    El ruido del tren traqueteando no volvió a despertar a Aldo, que siguió perdido tras los postes en alguna parte del horizonte inmóvil.

    © Antonio Vega

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