Archivos para enero, 2010

… Eran unas palabras con las que A.Vega comenzaba y entremezclaba muchas veces antes de atacar “Mis dos amigos”. Comenzaban esas guitarras suaves, con las que iba aumentando poco a poco el volumen… y decía eso: “la fuerza de la victoria nos dió la ilusión. La ilusión de la victoria nos dio la fuerza… Y la ilusión de la fuerza nos dió la victoria…”  Después entraba con esa letran tan maravillosa “Laten sus cuerpos con el mismo corazón… Mis amigos lo han querido, ahora es tiempo de estar muy vivo”. La vida te va poniendo zancadillas a lo largo de su camino, chinas, piedras grandes, auténticas montañas… pero sólo hay un secreto para evitar en parte el desgaste y las situaciones… la lucha, la ilusión, la fuerza; y eso no me ha faltado nunca, y espero que nunca me falte. Además pienso que la ilusión y la lucha están por encima de las personas, de cualquier persona, porque son elementos que nos competen a nosotros mismos, a nadie más, individuales y transferibles, ellos son los neurotransmisores de la estabilidad y la buena conciencia… y yo pienso seguir así, en la lucha y con la ilusión ante cualquier adversidad, por muchas veces que me joda el sol de invierno. Hoy he visto el DVD de la Transalpine que pasaron por la tele, en Teledeporte de la TDT… y es una pena que sea tan largo para poderlo colgar aquí, porque es un video precioso… intentaré buscar la forma de que lo podáis ver, pero no aseguro nada. El viernes nos llegaron los parches que tenemos que llevar en el RTP Australia… hice una foto y ahí los tenéis. Poco a poco va quedando menos, con ilusión, con lucha y con la victoria de seguir adelante.  He hecho caso a Comedia y me he agenciado una canción más movida, que por cierto es la que llevo en el móvil cuando me entra una llamada.

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Coming back to run

Publicado: enero 21, 2010 en varios

Foto: Merak

Mara es de manos frías, yo se lo digo para meterme con ella porque yo también soy de esa cualidad y sé lo que es tocar a alguien con las manos gélidas. Ella susurra con sus manos… en ocasiones. En otras, utiliza mi brazo como remo de una barca, para mi real, para ella posiblemente imaginaria. No pierde ocasión para decir que me relaje, que lo deje muerto, pero a la vez lo estira hasta lograr casi todo el arco. Ya nos queda menos. Es entonces cuando se hace palpable el contraste de la levedad de sus dedos y la fuerza de sus brazos, y es en ese último momento cuando peor lo paso yo, porque es cuando llego al límite del recorrido. Además, Mara, tiene un cierto parecido con mi amiga Katiuska, fisio también… En fin, estoy en sus manos. Ya he salido a entrenar algún día, aunque sé que a Mara esto no le gusta mucho, pero me lo dice poco porque no quiere ser muy paternalista. La verdad es que podía no haberlo hecho, haberlo cambiado por el rodillo o la bici estática, pero aunque no echaba de menos correr, la tentación era muy grande. Las distancias han sido irrelevantes. Los ritmos, de bolero. Las sensaciones de al filo de lo imposible… La sorpresa, comprobar que cuatro meses después de la carrera de los Alpes, la rodilla me sigue tirando, porque esa es la palabra, tirando, a la altura de la rótula. No es dolor como sucedía en las bajadas de la Transalpine, pero sí un recuerdo.

Estoy a punto de terminar el libro de Antonio Vega, y me da pena que llegue ese momento. Me está encantando, no sólo por el sentido de la narración de Juan Bosco, si no también por los descubrimientos que estoy haciendo, porque me he encontrado a una Antonio que desconocía en muchos aspectos, no sé si para bien o para mal, aunaque yo con Antonio jamás podré ser objetivo. Me he encontrado muchas veces muriéndome de la risa con las anécdotas, serio por las situaciones, al borde de las lágrimas con sus recuerdos, sus fotos… pero sobretodo sorprendido con las cosas tan “extrañas” que en algunos momentos le sucedieron.

A la vez, he ido recopilando los materiales para Australia, mi última adquisición, una colchoneta hinchable que me recomendó Emilio y que me vendrá muy bien para esas seis noches durmiendo en el suelo. Según voy haciendo la recopilación, voy anotando los pesos para intentar ajustarlo todo al final. Ya no me queda mucho, al menos lo importante ya lo tengo.

Hace algunos días descubrí a Max Richter. Reconozco que nunca dejarán de sorprenderme esos momentos en los que doy con algo realmente mágico. Es como descubrir que la vida sólo te engaña a medias o cerciorarse de que el tiempo no es más que una ilusión fabricada, un mecanismo ficticio, y tal vez los únicos momentos de la vida son aquellos en los que no somos conscientes de esa mentira. Me costó decidir qué temas poner, porque en los albumes que conseguí hay piezas realmente bellísimas. Espero que sirvan éstas de muestra (Sofa chess. The last day)

Mis cuatro estaciones

Publicado: enero 5, 2010 en antonio vega
http://www.goear.com/files/sst5/mp3files/11112008/9cea99893a835df43e4422725b586696.mp3″

Foto: Merak

Es como una especie de superstición, como a todos, me gusta que los libros me lleguen y me toquen la fibra, me enganchen sus historias, pero procuro empezar el año con alguno que sepa que lo va a hacer sobremanera. El año pasado ese libro fue “El séptimo velo” de Juan Manuel de Prada, un libro exqusito y una historia maravillosa. Este año, viendo que tocaba a su fin, me di prisa en terminar el que tenía entre manos (“Los papeles de agua” de Antonio Gala), para poder empezar el año con uno que llevaba algún mes esperando “Antonio Vega. Mis cuatro estaciones”, una especie de biografía que sabía que me iba a costar leer y que además reparé ayer mismo, que qué casualidad unir estas dos cosas cuando ya se unieron un soneto de Gala y la música de Antonio en “A trabjos forzados”… Y así está siendo, pues ya con el prólogo y la introducción, me he puesto a llorar. Se que me va a costar, pero lo necesito… Es como si desde hace algún tiempo, exactamente desde su desaparición, me hubiera querido olvidar de Antonio, hubiera querido apartar todo lo que se refiriera a él para que no me doliera tanto… pero ha llegado el momento de afrtontarlo, y sé que este libro me va a dar muy buenos momentos.

Por lo demás, en breve me quitan el cabestrillo y en unos ocho días voy a poder empezar a entrenar, me refiero corriendo, porque bici estática, rodillo y paseos, sí que he hecho. Feliz año a todos y felices reyes.