Archivos para marzo, 2011

foto: Pablo Esteban

“Lights! Roll the sound effects! Action! Drop it on them!!!!!!
…Y Lo hizo bajo la atentísima mirada de las cerca de 15.000 almas que nos congregamos allí. Muchos buscando sus orígenes, otros con la esperanza de recuperar el tiempo pasado, perdido o que vendrá; y la mayoría esa magia que nos atrapó a finales de lo 70… y doy fé de que no solo la encontré si no que me desbordó con creces. Rorer Waters subió a los cielos saltando con una pértiga que solo encuentra en su imaginación, sobre un muro que, 30 años después está más rejuvenecido que nunca, aunque todo hay que decirlo, debido a la tecnología que hace 32 años no existía. Es así como más de 20 ordenadores colocados frente al escenario, controlan las tripas y el esqueleto y todo lo que sucederá y harán que “The Wall” se convierta no solo en una obra maestra, si no en algo que los que estuvimos presentes no olvidaremos en el resto de nuestros días, pues el espectáculo fue tan abismal, tan asombroso, tan mágico, tan colosal, tan ciclópeo, tan… y podría estar hasta mañana poniendo “tanes”, que quedará marcado en nuestra memoria de la misma manera que quedó grabado nuestro primer amor.

Todo comienza con unas voces, una especie de discusión entre dos militares que terminan arrojando un muñeco, en definitiva el gran protagonista de The Wall, al escenario. Esa discusión da paso a una trompeta de titiritero, íntima, tímida, para de pronto dar paso al primer tema “In the flesh?”… y es aquí donde las tripas de los asistentes saltan por los aires al comprobar como todo el escenario se convierte en el simulacro de una guerra, cualquier guerra, a esas que hace contínuamente alusión el show, la de Irán, la de Irak, la reciente del Líbano… Todo el escenario se transforma en un campo de batalla con bombas, explosiones, metralletas, focos que apuntan a todo el público haciéndonos ver que cada uno de nosotros podríamos ser el objetivo de cualquier fusil sin referencia. Después, entre unos aplausos que apenas se oyen por el estrepitoso ruido, aparece Waters… Saluda a proa y popa, a oriente y poniente y le colocan una casaca de cuero hasta los pies… comienza el baile. Su voz fluye con un inglés tan perfecto, que hasta yo soy capaz de entender lo que dice. El tema termina con un nuevo simulacro de guerra, ruidos de aviones y metralla, para terminar con el vuelo rasante de un avión que termina estrellándose contra el muro dejando una gran bola de llamas… contra ese muro que a medida que pasa el espectáculo se ira construyendo y dejando a toda la banda tras él, sobre ese muro por el que se irán proyectando imágenes como en una gran pantalla de 3D, al principio surrealistas debido a los huecos que hay en el muro y hacen ver imágenes sobre él y a la vez a la banda tocar por dentro. Por él van pasando imágenes de soldados, de personas anónimas que dejaron su vida en las guerras, con nombres, fechas y procedencias. Por él irán pasado símbolos caídos de los B-52 a modo de bombas… empresas, multinacionales, símbolos políticos, religiosos… aquí no se libra nadie, porque en definitiva, todos son (somos) responsables una forma u otra.

Las primeras canciones dan paso a “Another Brick in the Wall”, posiblemente la canción más conocida de la década de los 70. En el escenario aparecen un grupo de niños cantando y una marioneta que simula un profesor que se va moviendo por el escenario… Tras el descanso “Hey you”, “Is there anybody out here” y “Nobody home”. Este último tema hace que Waters abra un pequeño espacio en el muro a modo de salón de casa con sofá y televisión. Pero si algo hay espectacular en este show, es el solo de guitarra de “confortably numb”, donde el guitarrista, ya con el muro totalmente construido, aparece en todo lo alto (lo que es una segunda o tercera planta de un edificio), con un foco directo, sencillamente impresionante. Luego un cerdo volando teledirigido, planea sobre todas nuestras cabezas. Con “Stop” y “The trial”, el muro termina cayendo con un golpe de Waters sobre él y el grito al unísono de todo el Palacio de los Deportes.

“Éranse una vez 73 metros de muro. Y en ellos, todas las injusticias, todas las opresiones, todos los miedos, todos los horrores, todas las penalidades que el ser humano nos vertemos sobre nosotros mismos. Los sistemas y regímenes que nosotros creamos y por los que culpamos al de arriba o al de  abajo. Los odios que creamos hacia nuestros hermanos y los males que provocamos para ellos. Todo estuvo en el muro.” (diariocritico).

Y para muestra un botón, así es el comienzo de “The Wall”, algo que cuando la tecnología avance, será aún más impresionante, lástima que para aquel entonces ni Waters, ni posiblemente nosotros, estemos ya aquí para verlo, pero seguro que perdurará en las siguientes generaciones como una de las obras maestras de la música, como hoy se recuerda la novena sinfonía de Beethoven, o el Bolero de Ravel…

So ya
Thought ya
Might like to go to the show
To feel the warm thrill of confusion
That space cadet glow
Tell me is something eluding you sunshine?
Is this not what you expected to see?
If you’d like to find out what’s behind these cold eyes?
You’ll just have to claw your way through the
Disguise.

Lights!
Roll the sound effects!
Action!
Drop it on them!

Continuará. Día 0

Publicado: marzo 7, 2011 en Maratón de Barcelona 2011

Estar con estos chicos es sinónimo de buen ambiente y buen rollo, con ellos siempre es así, ya sea para irse de cañas, de turismo, para alicatar los baños de la Presley o para correr un maratón como fue el caso.
Mes y medio para entrenar 50 km y para dejar mi Aquiles en manos del fisio con lidocaína aplicada por osmosis. Eso me daba para unos 15 km pero como me dejo liar, pues me convencieron para encontrarme con ellos en el 22, pero al salir del metro encuentro de bruces con la media maratón y bueno, ya puestos…
Lo malo de entrar en la media para acompañar a alguien es que el el km 30 cuando a ti el cuerpo te pide juerga, a ellos les pide un vasito de leche caliente y cama.
Cuando contactamos veo que van a un ritmo superior al que tenían planificado… “ellos sabrán”, pienso.
Creo que es en este momento cuando tengo que incluir en lo escrito que la organización es de las mejores que me he encontrado, si además el clima, la gente y la ciudad acompañan, se tienen todas las papeletas para convertirse en el mejor maratón de Cataluña, seguramente de España y muy cerca de codearse con los de primera línea de Europa.
En el km 33 (más o menos) el Gorri se va unos metros y nos quedamos Julián y un servidor, y es aquí donde tengo que dejar constancia de la valía de una persona, me refiero a Julián. Muchos en sus circunstancias hubieran enviado el maratón al pairo, pero él no, él no sólo lo corrió, si no que en los momentos más difíciles, cuando la carrera alcanza los consabidos kilómetros críticos, él no se arrugó, y no me vale la excusa de que fueron mis ánimos, pues yo mismo en esos momentos, ni con la Jolie delante prometiéndome sus favores, hubiera evitado que pusiera pie a tierra.
En fin chicos, qué deciros, que a pesar de sólo haber hecho la mitad, me siento satisfecho por completo.
Mi enhorabuena al Gorri, porque a pesar de que aún le queda mucho, está aprendiendo a dejar de sestear a pasos agigantados. Y al Peru por su ilusión y sabiduría que nos transmite y nos inculca de una forma natural.
Gracias a la organización, a Barcelona. Gracias a esas personas que con la camiseta del RCD. Español nos dieron su aliento. Venga… vaaaa… a los que llevaban la del Barca también (jejeje). Y en definitiva a todos los que se echaron a la calle para animar.
Gracias a todos los que siempre confían en nosotros y nos apoyan. Los presentes y los ausentes.
Hoy es el primer día de mi próxima carrera.