Archivos para junio, 2012

La hora del crepúsculo

Publicado: junio 22, 2012 en música

We would meet again

Publicado: junio 20, 2012 en música

Ya nunca serás el olvido que seremos.

Publicado: junio 13, 2012 en varios

Veo su ropa colgando de la percha y no hay nada dentro. No hay nada que le de forma. No hay huesos ni músculos. No hay sangre ni tendones. Ni emociones, ni sentimientos. No hay sudor ni respiración. No hay tacto ni palabras, ni piel que amalgame un cuerpo. Miro su ropa que vacía pendula en la percha y encuentro un puzzle de miradas y sonrisas, de palabras y recuerdos. Veo piezas desordenadas, imágenes, sueños… Todo te da forma a ti, pero tú ya no llenas ese espacio; tan sólo un leve viento, unas ráfagas furiosas que desordenan todo lo que me rodea. No existen explicaciones, ni silencios. No hay un aliento triste, ni  un cansancio desganado. No hay abecedario para la sopa de letras de las lágrimas, ni palabras más amargas que todas las cosas tristes. No hay olvido desmigado ni tiempo que quiera olvidar. Hoy sé que llevo más de ti de lo que sospechaba, que bordaste en mi código genético parte de tu esencia. Tengo ilusiones, las mismas a las que tú te abrazabas; tu imaginación, tu lucha, tu iniciativa, tu creatividad… tus sueños. No recuerdo un sólo momento en el que no estuvieras  a mi lado, apoyádome en todas mis ilusiones… siempre ahí, conmigo, junto a mi, y sé que así seguirá siendo. No me queda un vacío que nunca pueda rellenar o al que intente tirarme de cabeza alguna vez, al contrario, hoy tengo un brazo más, una cabeza más, un ojo más… un pensamiento, una sonrisa, una palabra, una mirada, un sueño, una respiración más… Mi cuerpo ha cambiado, mi ser ha cambiado. Ahora soy un alienígena habitado por ti. Me consta que luchaste hasta el final, como siempre hiciste con todo, hasta que no hubo un gramo de vida más. Hasta que el último dolor no dejó de arañar tu piel… Si antes no creía en un dios que impartiera justiacia, ahora mucho menos;  no creo en un dios que prolongue un sufrimiento, una agonía; que prolongue una vida sin sentido hasta que dios quiera, dejándolo al capricho de un ente que no da señales de vida ni de muerte, me niego a creer que es a ese ser insensible e indiferente a quien tendremos que esperar en nuestros últimos momentos. Luchaste contra uno de los cánceres más terribles y devastadores que existen, y  esa lucha te llevó a disfrutar durante dos años y medio de tu familia, de tus amigos… de tu vida, y si no lo hiciste más fue porque el puto cáncer no te dejó, porque la ciencia aún no ha dado con la tecla. Durante esos dos años y medio nos diste a todos una lección de vida y de lucha que permanecerá en todos nosotros a lo largo de toda nuestra vida. Te quiero papá. “No llores porque las cosas se han terminado, sonríe porque han existido”

El tiempo es sólo una ilusión.

Publicado: junio 5, 2012 en varios

foto: merak

 

“Cada mañana, en la sabana africana, una gacela se levanta sabiendo que debe ser más rápida que el león más rápido, si no, se convertirá en la comida del león. Cada mañana, en la sabana africana, un león se levanta sabiendo que debe ser más rápido que la gacela más lenta, si no, morirá de hambre. Es igual que seas león o gacela, cuando sale el sol, mejor que empieces a correr.”

 

El tipo empuja la silla con destreza. Años de pasillos le han llevado a dominar cada una de las baldosas. Acomoda al paciente, me mira y me dice:

-Tu corres?

Pienso que me ha visto alto y delgado (como mi madre morenó, saladó), y por eso ha llegado a esa conclusión. Cuál es mi desilusión al comprobar que la sospecha proviene del libro que me estoy leyendo (Nacidos para correr), que él, con ojo avizor, con la experiencia que le han dado largas tardes de miradas a lo largo de todos los extensos pasillos, ha leído de soslayo mientras maniobraba con la silla.

-Sí. -Titubeo.

-Es que te he visto con ese libro. Qué tal está?

-Interesante, me está gustando. Es que hay que estar muy zumbao para hacer lo de estos tíos…

-Yo estoy empezando. Tú qué corres, medias?

-Bueno, sí… y algo más.

-Se te nota, con ese tipín… El que está loco con esto es mi compañero, ese sí que corre. Corre maratones y el tío lo lleva todo apuntado, está muy enganchado.

Se lanza con la silla pasillo arriba. Yo le sigo tipo serie de 200. Aparca al paciente y se va. Mientras espero, veo pasar a su compañero el corremaratones. Me mira, le saludo, me saluda y le suelto:

-Acabo de estar con tu compañero, me ha dicho que corres…

La calva le reluce como un fluorescente recién estrenado. Esta bastante entrado en los cincuenta y su rostro es aguerrido, de surcos prominentes. Se queda pensativo, como pensando cuanto le costarán los 150 gr de jamón si el quilo está a 24€.

-Joder! -termina diciendo-. Joder!… Calla… Calla. Ya decía yo que me sonaba tu cara las veces que te he visto por aquí. Tú corriste Berlín!!! Sí… Tú… Tú… Ni más cojones!!!

Lanza un gesto certero al bolsillo superior de su bata blanca, y con precisión de cirujano, arranca de cuajo como un mago una paloma, una libreta que no duda en pasar rápidamente con los dedos.

-Mira, mira -termina diciendo mientras leo lo que el me indica con la mirada.

Allí pone: Berlín 2006. 2h58’45”

-Casi pasamos la Puerta de Brandeburgo de la mano -le contesto mientras me río.

La conversación que viene después es la típica de dos corredores que se encuentran y han vivido juntos alguna batalla sobre el asfalto, o sobre las rocas de una montaña, o sobre la arena de algún desierto. Termina confesándome que está harto de los tiempos, que el tiempo es una obsesión… Le digo que no, que el tiempo en realidad es sólo una ilusión…