Ya nunca serás el olvido que seremos.

Publicado: junio 13, 2012 en varios

Veo su ropa colgando de la percha y no hay nada dentro. No hay nada que le de forma. No hay huesos ni músculos. No hay sangre ni tendones. Ni emociones, ni sentimientos. No hay sudor ni respiración. No hay tacto ni palabras, ni piel que amalgame un cuerpo. Miro su ropa que vacía pendula en la percha y encuentro un puzzle de miradas y sonrisas, de palabras y recuerdos. Veo piezas desordenadas, imágenes, sueños… Todo te da forma a ti, pero tú ya no llenas ese espacio; tan sólo un leve viento, unas ráfagas furiosas que desordenan todo lo que me rodea. No existen explicaciones, ni silencios. No hay un aliento triste, ni  un cansancio desganado. No hay abecedario para la sopa de letras de las lágrimas, ni palabras más amargas que todas las cosas tristes. No hay olvido desmigado ni tiempo que quiera olvidar. Hoy sé que llevo más de ti de lo que sospechaba, que bordaste en mi código genético parte de tu esencia. Tengo ilusiones, las mismas a las que tú te abrazabas; tu imaginación, tu lucha, tu iniciativa, tu creatividad… tus sueños. No recuerdo un sólo momento en el que no estuvieras  a mi lado, apoyádome en todas mis ilusiones… siempre ahí, conmigo, junto a mi, y sé que así seguirá siendo. No me queda un vacío que nunca pueda rellenar o al que intente tirarme de cabeza alguna vez, al contrario, hoy tengo un brazo más, una cabeza más, un ojo más… un pensamiento, una sonrisa, una palabra, una mirada, un sueño, una respiración más… Mi cuerpo ha cambiado, mi ser ha cambiado. Ahora soy un alienígena habitado por ti. Me consta que luchaste hasta el final, como siempre hiciste con todo, hasta que no hubo un gramo de vida más. Hasta que el último dolor no dejó de arañar tu piel… Si antes no creía en un dios que impartiera justiacia, ahora mucho menos;  no creo en un dios que prolongue un sufrimiento, una agonía; que prolongue una vida sin sentido hasta que dios quiera, dejándolo al capricho de un ente que no da señales de vida ni de muerte, me niego a creer que es a ese ser insensible e indiferente a quien tendremos que esperar en nuestros últimos momentos. Luchaste contra uno de los cánceres más terribles y devastadores que existen, y  esa lucha te llevó a disfrutar durante dos años y medio de tu familia, de tus amigos… de tu vida, y si no lo hiciste más fue porque el puto cáncer no te dejó, porque la ciencia aún no ha dado con la tecla. Durante esos dos años y medio nos diste a todos una lección de vida y de lucha que permanecerá en todos nosotros a lo largo de toda nuestra vida. Te quiero papá. “No llores porque las cosas se han terminado, sonríe porque han existido”

Anuncios

Los comentarios están cerrados.