Archivos para noviembre, 2013

El último peldaño

Publicado: noviembre 12, 2013 en carreras, Maraón del ETNA

Etna_92

 

Desde lejos, solo es un eco, una pisada que llena el horizonte. De cerca, es un fantasma solitario, una ventana en el cielo, un murmullo constante. Lo vemos humear en un código que dicta lentamente, una comunicación pausada que invade poco a poco la geografía y nuestra mente. Es respeto, sí, una especie de compromiso entre ambos a la par que admiración. Desde el hotel, desde la terraza donde se divisan los campos, las casas y el mar, él se adueña de la parte inconsciente, pues aunque le des la espalda, algo te deja anclado a su silueta.

Llueve, hace sol, luego frío… Al examinar el perfil de la carrera no nos parece complicada, dos subidas importantes, una aproximadamente en el kilómetro 7 de unos 5 kilómetros y con un 5% de desnivel, y otra en el kilómetro 27 de unos 9 kilómetros y de un 6% de desnivel. El resto se divide en un sube/baja inicial y dos bajadas pronunciadas, una primera de unos 15 kilómetros, y otra al final de unos 7 kilómetros… A bote pronto, fácil, pero como decimos Syl y yo, son 42 kilómetros y hay que hacerlos. Me planteo la carrera con dos partes diferenciadas, una hasta el 27 y otra hasta el final. Considero que la segunda subida de 9 kilómetros es lo peor de la carrera, y que una vez arriba, prácticamente estará terminado pues desde allí a meta es bajada… Eso era en la teoría, porque en la práctica sucedió algo muy diferente. Quién me iba a decir a mí que la carrera se me hiciera más dura de lo estimado en un principio. Quién me iba a decir que lo que en principio era lo más llevadero, la bajada de 15 kilómetros, se convirtiera en lo más duro.

La primera subida la hago a ritmo planificado, bien, se termina rápido. Ahora llega la bajada, y donde me las veía feliz, empiezo a ver como el tobillo, que lleva ronroneando desde la salida, aumenta su presencia con señales claras y concisas. Esto hace que haga menos fuerza con la pierna izquierda, así que si ya de por si, los cuádriceps se cargaron mucho en esa bajada, el derecho lo hizo de mayor forma para proteger el tobillo dañado… Llego abajo, con las piernas muy cargadas y muy tocadas. Creo que es el momento de recuperar en la subida, y así lo hago, bajo el ritmo y comienzo esos 9 kilómetros de ascenso. No voy mal pero las piernas me queman, así que cuando llego arriba e inicio nuevamente otra bajada, el golpe de las piernas en el terreno se hace casi imposible, los cuádriceps y los gemelos están absolutamente desgastados y doloridos, y esa zona en la que pensé que podría ir mucho más deprisa, se convierte en una zona de ir pisando huevos, con todas las alarmas encendidas y con una precaución absoluta. Llego a meta después de haber atravesado parajes maravillosos, dignos de cuentos de hadas. Llego a meta feliz, deseando pasar ya la línea pare encontrarme con Teresa. Ahora solo queda esperar a Syl.

27 de la general. Poco más de 4 Horas. Ríos de lava seca y hojas multicromáticas… La tarde es fría y el viento seca los labios. El tiempo, el sueño y la distancia, son acantilados, trazos de razón y vértigo. Él sigue ahí, como una estrella ardiendo al límite de lo prohibido, como un juego, como un dilema, como una punzada. Un paso más, un recorrido para llegar a su último peldaño.

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