Archivos de la categoría ‘media maraton de zaragoza’

 

foto merak

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La noche del sábado me la pasé entre el aquí despierto y el allá dormido. Hay susurros que evocan nostalgia y viento que moldea la ventana. Ráfagas fuertes que rasgan las persianas como Gary Moore rasga su guitarra. Viento que abre camino en el desértico silencio. Hay sueños devorando suspiros, y un frío invernal consumiéndose inexorablemente. La lluvia me adormece la conciencia como un tic-tac desgarrado…

 

foto teresa

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El viernes por la mañana salí a entrenar, me tropecé con la línea azul y la seguí cerca de 10 kilómetros. Ese viernes hace buen tiempo, y aunque los servicios meteorológicos nos han avisado de la que nos espera el domingo, ver ese sol y aquella temperatura, hace que dude de los pronósticos. Ducha y desayuno. Dos tostadas con mermelada, queso con miel, tazón de leche con cereales, zumo y un par de lonchas de jamón. Después, me olvido de la carrera hasta el sábado que aparecen Sergio y Pedro, y quedamos para comer en un italiano.

 

foto teresa

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Ahora ya no llueve, pero la oscuridad forma siluetas en la contraventana difíciles de explicar. Aún las gotas de agua resbalan como migajas de luna errática. Me duermo, pero no sé cuándo, y es entonces cuando aparece el sueño… Ya he terminado la carrera. Yo tengo la sensación de no haber corrido, pero ya he terminado. Los corredores nos agolpamos junto a una mesa en fila india esperando a que nos den una papeleta con el tiempo que hemos hecho (cosas de los sueños). Me toca a mi. Estoy nervioso. El chico rubio de ojos saltones me mira y me dice: “enhorabuena, una hora, veintidós minutos y cuarenta y cinco segundos”. Yo no me conforme y me sublevo, y justo cuando le voy a cantar las cuarenta al rubito… me despierto. Era evidente que ni en sueños me hubiera conformado con ese tiempo final.

 

foto teresa

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Hace seis grados junto a la Plaza de España que es donde dan la salida. Yo estoy a punto del colapso térmico. Cierzo con rachas fuertes, pero no llueve, aunque como Pedro, prefiero la lluvia al viento. Salgo rápido pero no voy forzado. Pienso en el sueño y en ese 1h 22′ 45″. Pronto nos juntamos un grupo de unos quince que poco a poco se va disgregando. En el kilómetro diez marco unos 37:40 aproximadamente. Del grupo diez se han ido hacia adelante y cinco nos hemos quedado un poco más atrás, que a la postre seremos compañeros de viaje casi hasta el final. La carrera es rápida, el asfalto casi perfecto, la mayoría de las calles anchas; pero el viento en ocasiones es terrible. Veo como tira varias vallas, cómo las chicas y chicos de la organización luchan contra ellas para que no se desarme toda la fila metálica. Los peores kilómetros están entre el ocho y nueve y entre el dieciocho y el diecinueve (esto es porque son dos vueltas), que es donde el viento sopla completamente de cara y hace que tu ritmo baje cerca de medio minuto el kilómetro. Sigo pensando en el tiempo del sueño. Del grupo de cinco ya quedamos cuatro en el kilómetro diecisiete, en el diecinueve tres, y en el veinte decido quemar todas las naves y me voy solo. Cuando entro en meta mi crono marca 1h 20′ y pico, pero el de la organización 1h 21′ 04″ que será con el tiempo que me quedaré (y no ese 1h 22′ 45″). Espero a que lleguen Pedro y Sergio, y aunque no han podido cumplir sus objetivos, pienso que han hecho una carrera muy buena.

Gracias Pedro, Sergio. Gracias Teresa, Pablo.

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