Archivos para octubre, 2008

This love

Publicado: octubre 31, 2008 en carreras

   

Emilio

foto: Emilio

La semana pasada se celebró la Media Maratón de Tordesillas, que a mi me supone una se esas carreras que casi nunca corro ya que por esas fechas o estoy corriendo un maratón, o lo he terminado hace poco… como así sucedió con el de Amsterdam… Pero este año, no esforzarme demasiado en Amsterdam y un bajo volumen de kilómetros, hizo que acabara con las piernas relativamente frescas y sin molestias, así que me decidí a hacer esta Media. Una vez más allí nos juntamos casi todos los integrantes del Frente Castellano.

Fui bien durante toda la carrera hasta que algo más allá del km 10 casi todos los del grupo se fueron por delante y Javi se quedo un poco por detrás. En esos momentos me di por vencido y pensé en seguir el ritmo que la carrera me impusiera… hasta que me alcanzó Javi y con un simple “vamos”, la cosa cambió. Me incorporé a su ritmo para terminar los últimos 6 kms en tiempos entre 3:58 y 4:10. Para alguien que estudió psicología entender la teoría sobre el funcionamente de la mente y las motivaciones es algo poco complicado, pero todo se transforma cuando se pasa a la práctica y, como en este caso, se comprueba que a pesar de estar medio muerto, uno es capaz de rearmarse y aumentar incluso su rendimiento. Javi y yo entramos juntos en meta después de compartir 11 preciosos kilómetros.

Hoy, mientras poní al día este blog, me he acercado al blog de Xavier Aldekoa y he visto su nuevo proyecto, esta vez las 100 millas del Himalaya. Enseguida he tomado referencias y será muy difícil que no anote dicha prueba en mis futuribles carreras… que es como si fuera una forma más de enamorarse… una forma más de ilusión.

Desde que escuché Viva la vida tengo la sensación que es de esas canciones que cambia tu vida o una vida.

 

 

Protegido: Humor

Publicado: octubre 28, 2008 en los dedos insurrectos

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Dónde te besé?

Publicado: octubre 24, 2008 en carreras, maraton de amsterdam

Sucede que a veces la vida se desnuda y entiende de locura, y de ojos y de bocas, y de imágenes estratégicamente colocadas.
Sucede que a veces la vida se calla y no dice nada y opta por dejar el tesoro intacto, sepultado… vivo por siempre.
Amsterdam baila de flor en flor, bajo un cielo uniforme, bajo una brisa de frío y calor. Te mira y te sumerge en un silogismo indeductible donde nada parece lo que es y a la vez todo es real. Gira en bicicleta, en biconsonancia, en binocular disparidad, donde la profundidad es el relieve más utilizado por la percepción.
Ella se abre el pecho y lo exhibe, se rasga la ropa interior y mira para otro lado disimulando… No es que tenga miedo de su cuerpo, de la llanura de sus límites, de la humedad que desemboca en todos los poros del asfalto, de la diversidad de sus canales que reparten caricias vagabundeando por toda tu piel. No, es por ensamblar caminos, por buscar abrazos en las frías tardes; es por arrancar palabras, por indemnizar los vicios adquiridos… por encajar las piezas que nunca debió desordenar.
Si te acercas a su cuerpo, a sus axilas, a los pliegues de sus muslos… huele a lienzo y madera, y en sus pechos expresivos, se plasma la impresión de un Van Ghog, “la amarillenta luz de aquel café, los aires del campo que respiran lienzos y papel” como diría Antonio Vega. Si te acercas a su cuerpo, no tendrás excusa para resistirte.

 

El viernes salgo a entrenar junto al Herengracht (canal Heren), que nace casi en nuestra casa. Hace frío y tiene pinta de que va a llover. Subo puentes y atravieso canales… me pierdo y tomo otro canal por intuición, el Prinsengrach, pero pronto me doy cuenta de que me he equivocado. Me pongo nervioso por no saber dónde me encuentro. Comienza a llover… a llover de verdad. Paso junto a la casa de Ana Frank y el laberinto toma sentido,se centra, vuelve a encajar. Recuerdo las calles y llego a mi punto de partida. Sigue lloviendo.
El maratón parte del estadio olímpico, construido para los juegos de 1928, por lo que el recinto es bastante antiguo, y eso se nota en su construcción de ladrillos.
Se respira ambiente de carrera, la organización no me parece muy efectiva, de echo me gustó más la organización post maratón que pre maratón. Entramos en a la pista y pisamos el rekortan. Está separado por zonas de salida. Allí nos vamos despidiendo los unos de los otros… primero se queda Syl, después Andrés y por último entramos en el mismo recinto Josero, David y yo. La música suena alta. Los corredores calientan, calentamos, miran al cielo, miramos, resoplan, resoplamos…
se oye la salida y todo se pone en movimiento. He decidido salir entre 4:45 y 5:00 no daré para más y ya estaré satisfecho con mantener ese ritmo… mis escasos 460kms de entrenamiento en 13 semanas no me dan para más.
Todo va bien hasta que entramos en el canal Amstel… que nada tenía que ver con la cerveza. Amstel se me hace eterno, creo que son casi 13 kms de ida y vuelta. Paso la media en tiempo previsto, sobre 1:40 pero a esas alturas mi cabeza ya me está diceindo que lo deje… veo que volver a hacer 21kms puede ser eterno a la par que pleno de sufrimiento. Me autoengaño. Me digo a mi mismo que a partir del 30 pararé un ratito. Ya he visto dos veces a nuestros animadores y eso me ha dado mucha fuerza… lástima que esa energía dure tan poco. En el 30 entramos en el centro de Amsterdam… voy medio muerto y me digo que es hora de parar como “habíamos” acordado… pero de pronto, en un alarde de idiotez, decido que no… que no voy a parar.
Del 30 al 37 son los peores kms, sé que es un tópico, pero… corro por correr, pero curiosamente, mi ritmo se mantiene… es cuando descubro de que es mi cabeza la que me está engañando, así que le hago un corte de mangas.
En el 37 todo se me despeja, huelo la meta y sueño con la fiesta pos carrera. Poco antes del 39 entramos en el Vondelpark que, salvando las distancias, me recuerda mucho al Central Park de Nueva York.
Entro en el estadio y vuelvo a pisar el rekortan, tengo la sensación de pisar algodones… Hago esos 200 últimos metros a sprint, voy ciego de felicidad. Cruzo la meta y confirmo que he mantenido el ritmo previsto, me parece increible. Creo que levanté los brazos…

Busco ansiosamente un experto en nudos. Alguien que me ate a las nuevas emociones. Que me desordene la sensación de haber estado.
Me miro y me extraño, me hablo y me desoriento… me escucho y me desentiendo, como si hubiera estado en el final de los extremos.
Ya no me duele todo, o tal vez ya nada me alivie y por eso me siento humano… por encontrar la capacidad de desear, por no ser insensible, por tener exusas para estar triste y contento, por recortar el término medio.
Querida Amsterdam, no te quiero toda, pero no dejaré de desearte. Recuerdo tu ombligo húmedo de cerveza, el destino detrás de tus cabellos enredados, los suspiros que dejé dormidos en tus oidos. Recuerdo las melodías que le robé a tus ojos, los tactos que deletreé en tu piel, las dudas de si eres dulce o salada…
Lo recuerdo todo, pero ya no sé dónde te tomé la mano, dónde rozamos las mejillas… Ya no sé dónde te besé.

Gracias a David. A Andrés. Gracias a Josero. A Syl. Y gracias especialmente a Félix, Marijose y Teresa. Sin vosotros Amsterdam dejaría de ser los mundos de yupi. Besos y abrazos

En 1998 Antonio Vega compuso una canción dedicada a Van Ghog, lo hizo porque decía que le hubiera gustado parecerdser a él. Durante muchos momentos de estos días, paseando por las calles Amsterdam, recordé varios trozos de esa letra, yo, os la dejo aquí.  “ángel caido”     

Fotos

 

 

To Amsterdam

Publicado: octubre 15, 2008 en carreras

No es que me encuentre en mi mejor momento de forma, una contractura en el sóleo me dejó parado casi tres semanas, lo que quiere decir que hace casi tres semanas que no entreno, y eso para afrontar los cuarenta y dos kilómetros y pico de un maratón, es insalbable. Así que mi única pretensión es terminarlo y dedicarme a hacer una revisión intensa a los coffee shop en el mejor de los casos, pasear por los canales y después, contaros lo vivido. hasta pronto